Selva valdiviana, la Selva de Chile

El bosque siempreverde de coigüe y ulmo se extiende desde la vertiente interior de la cordillera de la costa a la precordillera andina de la región de Los Ríos.El bosque siempreverde de coigüe y ulmo se extiende desde la vertiente interior de la cordillera de la costa a la precordillera andina de la región de Los Ríos.Desde que fuera descrita por los primeros naturalistas y exploradores que recorrieron el cono suramericano, la misteriosa Selva Valdiviana ha atraído la atención de numerosas expediciones científicas y botánicas de todo el mundo.

En la larga y angosta geografía de nuestro país, existen paisajes que se han convertido en verdaderos iconos a nivel mundial. Desde las montañas y estepas patagónicas de Torres del Paine por el sur a las desoladas llanuras del Desierto de Atacama por el norte, un sinnúmero de tesoros naturales permanecen escondidos esperando que los descubras.

La Selva Valdiviana (Valdivian temperate rainforest) constituye uno de estos tesoros naturales, un refugio de biodiversidad que se mantuvo aislado durante millones de años albergando especies únicas de flora y fauna, herederas de antiguos linajes que convivieron con los dinosaurios.

Este bosque lluvioso templado se desarrolla bajo condiciones geográficas y climáticas muy especiales, que son únicas en Latinoamérica y muy raras en el resto del planeta. La existencia de un relieve de considerable altura, como es la cordillera de los Andes, en un área de clima templado con una marcada influencia oceánica provoca un considerable aumento de las precipitaciones y una relativa estabilidad climática, con temperaturas frescas durante todo el año que favorecen el crecimiento de la vegetación.

Bosque de olivillo costero en la Reserva Punta CuriñancoBosque de olivillo costero en la Reserva Punta CuriñancoNo existe otro ecosistema terrestre capaz de producir tal cantidad de materia viva como los bosques lluviosos templados costeros. Estos gigantescos bosques sostienen hasta 2.000 toneladas métricas de materia viva por hectárea. Su enorme producción de madera, follaje, frutos, hojarasca, musgo y líquenes proporciona alimento y cobijo a innumerables especies de insectos, reptiles, aves y mamíferos.

Aunque su apariencia es similar a las selvas tropicales, a diferencia de estas se desarrolla en un clima frío, con inviernos muy rigurosos donde no es rara la nieve o la escarcha. Esta circunstancia, que es única en Latinoamérica y muy rara en el resto del planeta, destaca a la Selva Valdiviana como un patrimonio de clase mundial.

Junto con sus particulares condiciones climáticas, el levantamiento de la cordillera de los Andes separó definitivamente a la selva valdiviana de otros bosques de Sudamérica, provocando una larga historia de aislamiento que ha permitido el desarrollo de una flora y fauna únicas. Una de cada tres especies de aves y mamíferos presentes en los bosques valdivianos son endémicos o exclusivos de este tipo de bosques, cifra que aumenta a dos de cada tres anfibios y peces, o a la mayoría de sus especies de plantas leñosas.

A modo de ejemplo, nuestra región alberga al menos dos especies de plantas y dos de anfibios endémicos del territorio regional, lo que significa que no se encuentran en otros sitios del planeta, por lo que su conservación es de nuestra entera responsabilidad ante el resto de la humanidad.

El bosque de araucaria tiene en la Región de Los Ríos su límite sur.El bosque de araucaria tiene en la Región de Los Ríos su límite sur.Entre estas especies endémicas, aún pueden observarse verdaderos fósiles vivientes, como el monito del monte (Dromiciops gliroides) o el olivillo costero (Aextoxicon punctatum), que encontraron en el sur de Chile un refugio biogeográfico, y cuyos parientes más cercanos se extinguieron en épocas remotas. Otras muchas especies tienen un parentesco cercano con otras presentes en Nueva Zelanda y Australia, que junto con la Antártida formaban parte del mítico continente Gondwana.

Aunque de acuerdo a las crónicas históricas la densa selva valdiviana era un obstáculo impenetrable para el avance de exploradores y colonos, si miramos a nuestro alrededor hoy, cuesta creer que eso haya sido así. Terrenos despejados donde se realiza la agricultura y ganadería, plantaciones forestales, centros poblados y carreteras ocupan hoy lo que hace apenas 150 años eran oscuras y silenciosas selvas.

En la actualidad los principales factores de amenaza para los bosques valdivianos son la sobrexplotación de su madera, especialmente para leña; los incendios provocados por malas prácticas agrícolas y forestales; la expansión de las plantaciones de especies exóticas; la ganadería en el bosque que destruye su regeneración natural; o la apertura de caminos en áreas con suelos frágiles con riesgos de erosión.

El bosque caducifolio andino domina el paisaje del Destino Siete Lagos.El bosque caducifolio andino domina el paisaje del Destino Siete Lagos.Debido a su valor y a su grado de amenaza, la Ecorregión de la Selva Valdiviana (Valdivian Rainforest Ecoregion) fue seleccionada por WWF en la iniciativa Global 200, orientada a proteger los ecosistemas más valiosos y amenazados del planeta.

No obstante, la Región de Los Ríos conserva todavía una muestra muy significativa de este valioso patrimonio natural, con más de 800.000 ha de bosque nativo que representa el 50% de la superficie regional.

Desde la ciudad capital regional, podemos recorrer este extenso territorio para observar, como los grandes exploradores de antaño, una enorme variedad de bosques, plantas y animales. Sólo un dato para ilustrar la diversidad de esta Región: aquí se pueden encontrar 9 de los 11 tipos forestales descritos en Chile, y la mayoría de las especies de aves presentes en la ecorregión valdiviana. Es la única Región del país donde se pueden visitar bosques milenarios tanto de araucaria como de alerce, dos especies emblemáticas que perfectamente podrían estar en nuestro escudo nacional.

La Región de Los Ríos, en el corazón de la Selva Valdiviana

La diversidad geográfica y climática de la región de Los Ríos permite conocer en un radio muy pequeño, de no más de 150 km desde la ciudad de Valdivia, una enorme variedad de tipos de bosque característicos de la ecorregión de la Selva Valdiviana.

Siguiendo un transecto W-E, desde la vertiente occidental de la cordillera de la costa hasta las cumbres de la cordillera andina, encontramos bosques Laurifolios Costeros, dominados por olivillo (Aextoxicon punctatum), ulmo (Eucriphya cordifolia), lingue (Persea lingue) y mañio hembra (Podocarpus saligna), entre otros. Desde el litoral de Corral y Valdivia, esta vegetación penetra por los grandes valles interiores para colonizar las riberas de los grandes lagos andinos.

Sobre los 450 m de altitud, en la cordillera de la costa aparecen bosques Siempreverdes Costeros dominados por tineo (Weinmannia trichosperma), canelo (Drimys winteri), mañío macho (Podocarpus nubigena) y tepa (Laureliopsis phillippiana). Al sur del rio Valdivia, sobre los 700 m domina el coigüe de Chiloé (Nothofagus nítida) y el mañío (Saxegothaea conspicua), acompañado por pequeños bosques de alerce (Fitzroya cupressoides) que en las altas mesetas forman un mosaico con turberas de Sphagnum que pueden contar con la presencia de ciprés de las guaitecas (Pilgerodendron uviferum) y ciprés enano (Dacrydium fonckii).

En valles y laderas de poca altura en la depresión intermedia se desarrollan bosque Caducifolio del Sur dominados por roble (Nothofagus oblicua) y laurel (Laurelia sempervirens), con la presencia esporádica de ñadis de ñirre (Nothofagus antártica) en áreas frías y de mal drenaje, bosques pantanosos de mirtáceas en las riberas de rios y bosques esclerófilos de boldo (Peumus boldus) en las riberas de los lagos y la cuenca del rio Bueno.

Desde la vertiente oriental de la cordillera de la costa, por las serranías transversales y hasta la precordillera andina se desarrollan extensos bosques Siempreverdes Andinos de coigüe (Nothofagus dombeyi), ulmo (Eucriphya cordifolia) y trevo (Dasiphyllum diacantoides) , con muchas otras especies siempreverdes.

Los bosques Caducifolios Andino-patagónicos, dominado por raulí (Nothofagus alpina) en sectores de media ladera hasta los 700 metros de altitud, que dan paso a extensos bosques de lenga (Nothofagus pumilio) y coigüe (Nothofagus dombeyi) en sectores con mayor régimen nival. El bosque de araucaria (Araucaria araucana), se desarrolla solamente en sectores con un intenso régimen de perturbación de origen volcánico, sobre 1200 m de altitud en las laderas de los volcanes Villarrica y Quetrupillán.

Por estar localizada en un área de transición climática entre la zona mediterránea y la zona templada húmeda, la Región de Los Ríos representa el límite de distribución natural de muchas de estas especies, incluyendo por su importancia el alerce (Isla del Rey, límite norte), el coigüe de Chiloé (Corral, límite norte), el ciprés de las Guaitecas (San Pablo de Tregua, límite norte) o la araucaria (Carirriñe, límite sur). Por vivir en condiciones muy extremas, estas pequeñas poblaciones tienen una enorme importancia en el proceso de adaptación del ecosistema al cambio climático global. 

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